Y así fue como sentí que me corazón se rompía en mil pedazos... no sólo porque empecé a ver que nada iba a cambiar, que lo hecho no tenía vuelta atrás, y que tendría que tener el valor de poder perdonarme... iba a ser la parte más difícil.
Hoy después de varios años, exactamente unos 3 años ya no recuerdo con exactitud, sigo tratando de perdonarme para poder ver que de alguna u otra manera tendría que ser capaz de mirar a alguien como lo he hecho alguna vez.
Se puede decir que por el momento la desconfianza gana una vez más.
Atentamente: La vida.

